Consecuencias del Desempleo Juvenil en México
Los efectos que tendría para los jóvenes el no contar con un empleo los ubican en un contexto social que no les permite tomar decisiones relevantes, debido a su condición de dependencia. Lo anterior ocasiona que no exista la posibilidad, de construir un proyecto de vida particular, ya que no se ha cumplido plenamente el proceso de transición de la persona joven al mercado de trabajo. La falta de trabajo decente a temprana edad afecta las perspectivas laborales futuras y disminuye la capacidad de ahorro a lo largo del ciclo vital. El vínculo entre el desempleo juvenil y la exclusión social podría generar sentimientos de marginalización y aumentar los grados de violencia y las adicciones. Y contribuyen a anclarlos en sus contextos de exclusión, al proponerles una educación orientada a empleos informales e inestables.
Entre las consecuencias sociales, el organismo apunta la exclusión social, así como el incremento de crímenes, violencia, drogadicción o problemas de salud mental, propiciados por un sentido de inutilidad entre los jóvenes que no son capaces de encontrar un trabajo.
La ociosidad de los jóvenes también repercute en el bienestar económico del país, ya que su ausencia de ingresos se traduce en una pérdida de la demanda agregada nacional; además, algunos jóvenes que no perciben ingresos se financian de los ingresos de sus familiares, lo que les deja a éstos menos dinero para gastar e invertir.
Otra consecuencia asociada al desempleo es la migración. De acuerdo con el Conapo, una cuarta parte de los movimientos internos y aproximadamente 40 por ciento de los internacionales corresponden a población de entre 15 y 24 años de edad.
Hasta 2010, la tasa de migración internacional era de 5.1 personas por cada 1 mil, pero en el caso de los jóvenes salían cerca de 11 por cada 1 mil, prácticamente el doble que el resto de la población.